Qué criterios seguir para elegir un juego adaptado para mayores

Los juegos y juguetes adaptados se han convertido en una herramienta invaluable para personas mayores, ofreciendo no solo entretenimiento, sino también beneficios cognitivos, sociales y físicos. Tradicionalmente, se pensaba que la edad implicaba una disminución en la capacidad de disfrutar de actividades lúdicas, pero la realidad es que, con las adaptaciones adecuadas, el disfrute y el aprendizaje pueden mantenerse y, en muchos casos, incluso potenciarse. La importancia de este tipo de recursos radica en mantener la mente activa y fomentar la interacción social, combatiendo el aislamiento y mejorando la calidad de vida.
La elección de un juego o juguete adaptado no debe ser una tarea improvisada. Es fundamental considerar las necesidades y capacidades individuales de la persona mayor, buscando opciones que sean realistas y motivadoras. Un juego que sea demasiado complejo o exigente puede frustrar y disminuir la motivación, mientras que uno demasiado sencillo puede resultar aburrido. Por ello, la clave está en encontrar un equilibrio que promueva el disfrute y la participación activa.
1. Nivel de Habilidad y Cognición
Determinar el nivel de habilidad cognitiva y motora es el primer paso crucial. Un juego para un adulto de 70 años que sufra demencia leve será diferente a uno para un adulto de 85 años con buena memoria y movilidad. Evaluar la capacidad de recordar instrucciones, seguir reglas, resolver problemas y manipular objetos es esencial. Los juegos que impliquen memoria a corto plazo, procesamiento de información y coordinación motora fina suelen ser más desafiantes, por lo que es importante considerar la marcha del individuo.
Existen muchas herramientas de evaluación que pueden ayudar a determinar el nivel cognitivo, desde cuestionarios sencillos hasta evaluaciones más exhaustivas realizadas por profesionales. Sin embargo, es igualmente importante observar el comportamiento del adulto mayor en situaciones cotidianas. ¿Puede recordar dónde colocó las llaves? ¿Es capaz de seguir una receta simple? Estas observaciones pueden dar una idea valiosa de su capacidad de afrontamiento y la complejidad de los juegos que podría manejar. La adaptación debe ser gradual.
Es importante no subestimar las capacidades de la persona mayor ni, por el contrario, sobreestimarlas. Comenzar con juegos sencillos y aumentar la dificultad a medida que la persona se adapta y se siente cómoda es una estrategia fundamental para evitar la frustración y mantener el interés. Un juego que sea demasiado difícil puede ser desmotivador, mientras que uno demasiado fácil puede resultar aburrido. La motivación es fundamental.
2. Adaptaciones Físicas y Sensoriales
Las adaptaciones físicas y sensoriales son cruciales para garantizar la participación plena. Considerar problemas de visión, audición, movilidad o destreza manual es primordial. Juegos con fuentes de luz brillante, controles grandes y fáciles de usar, o que no requieran movimientos rápidos y complejos, pueden ser especialmente beneficiosos para personas con problemas de movilidad o visión.
Utilizar juegos con materiales táctiles, colores contrastantes o texturas interesantes puede ayudar a personas con dificultades visuales. Para aquellos con problemas de audición, la posibilidad de juegos con pantallas táctiles o que incluyan descripciones visuales es una ventaja importante. Asegurarse de que el entorno del juego sea accesible, con suficiente espacio para moverse y una iluminación adecuada, también contribuye a una experiencia positiva. La accesibilidad debe ser primordial.
La ergonomía del juego también es relevante. Asegúrese de que las piezas sean fáciles de agarrar y manipular, que las superficies sean antideslizantes y que el juego no requiera movimientos bruscos o forzados. Si el juego involucra sonidos, asegúrese de que el volumen sea adecuado y que no sean demasiado altos o estridentes. La comodidad y la seguridad son aspectos fundamentales.
3. Tipo de Juego y Propósito
La elección del tipo de juego depende del propósito que se persigue: estimulación cognitiva, social, física o emocional. Juegos de memoria, rompecabezas, juegos de mesa, sudokus, o crucigramas son excelentes para estimular la mente. Los juegos que fomenten la interacción social, como el bingo o los juegos de cartas, pueden ayudar a combatir el aislamiento.
Si el objetivo es mejorar la motricidad fina, se pueden considerar juegos que impliquen la manipulación de piezas pequeñas, como juegos de construcción o juegos de cuentas. Los juegos que promuevan la expresión emocional, como las terapias de juego o los juegos de roles, pueden ayudar a las personas mayores a procesar sus emociones y mejorar su bienestar general. La variedad es importante.
No subestime el poder de los juegos simples y tradicionales, como el dominó o el parchís. Estos juegos pueden ser una excelente forma de mantener la mente activa y fomentar la interacción social, además de ser accesibles para personas de diferentes edades y capacidades. La simplicidad a veces es la clave.
4. Seguridad y Materiales

La seguridad es un factor primordial al elegir cualquier juego o juguete para una persona mayor. Asegurarse de que los materiales sean no tóxicos, duraderos y resistentes al desgaste es fundamental. Evitar los juegos con piezas pequeñas que puedan ser ingeridas, o con bordes afilados que puedan causar lesiones.
Verificar que el juego cumpla con las normativas de seguridad vigentes es esencial. Buscar juegos que estén certificados por organismos independientes de control de calidad. Si el juego incluye componentes electrónicos, asegurarse de que estén bien protegidos y que no representen un riesgo eléctrico. La calidad de los materiales es crucial.
Leer detenidamente las instrucciones del fabricante y seguir las recomendaciones de uso. Supervisar a la persona mayor mientras juega, especialmente si es un juego que implica un cierto grado de riesgo. La supervisión es importante, sobre todo para personas con problemas de movilidad o deterioro cognitivo.
5. Preferencias Personales y Intereses
Finalmente, es crucial considerar las preferencias personales y los intereses de la persona mayor. Un juego que sea atractivo y motivador para una persona puede resultar aburrido o frustrante para otra. Preguntar a la persona mayor qué tipo de juegos disfruta, qué temas le interesan y qué actividades le resultan divertidas.
Consultar con familiares y amigos para obtener información sobre los gustos y preferencias de la persona mayor. Investigar opciones de juegos que estén relacionados con sus pasatiempos, intereses o experiencias de vida. La personalización es un elemento clave para el éxito.
No fuerce a la persona mayor a jugar un juego que no le gusta. Ofrecerle una variedad de opciones y dejarle elegir el juego que más le apetezca. La flexibilidad es importante y la clave para una experiencia positiva.
Conclusión
La elección de un juego adaptado para mayores es una inversión en su bienestar y calidad de vida. No se trata simplemente de encontrar un juguete o un juego que les entretenga, sino de proporcionarles una herramienta que les permita mantener su mente activa, su cuerpo en movimiento y su espíritu animado. A través de estas actividades, se puede retrasar el deterioro cognitivo, fortalecer las habilidades sociales y mejorar el estado de ánimo.
Es importante recordar que cada persona es única, y las necesidades y capacidades varían considerablemente. Por lo tanto, es fundamental experimentar y encontrar las opciones que mejor se adapten a las características individuales de cada persona mayor. Al ofrecerles juegos y juguetes adaptados, estamos contribuyendo a construir una sociedad más inclusiva y a promover una vida adulta plena y satisfactoria para todos.
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